A nuestra parcialidad

 

 

Vistas las últimas sanciones y amonestaciones que ha recibido nuestra institución, queremos hacerles llegar algunas reflexiones y sugerencias a nuestra hinchada.

La mayoría de nosotros somos asiduos concurrentes a los partidos que juega nuestro querido Trouville. Tenemos también, más o menos, nociones sobre como es el ambiente del básquetbol. Vemos la realidad en la que no se aplica el mismo criterio para medir actuaciones, según sean de un lado o de otro. No quiere decir esto, que haya injusticias. Son simple constataciones.

Es por ello, que les solicitamos,  que cuiden al máximo su comportamiento y el de aquellos que estén a su alrededor o bajo la posibilidad de su control (hijos, amistades, etc). Recuerden que actitudes, gritos o insultos expresados por quienes, a veces, son tenidos como referentes, pueden llevar al desborde de los otros.

La reiteración de observaciones y sanciones llevan inevitablemente a la aplicación de sanciones, ya sean deportivas o monetarias. Ambas acaban siempre perjudicando nuestro desempeño en la competición.

Se podrá objetar que a otros les toleran comportamientos inadecuados. Sí. Pero a nosotros nos interesa lo nuestro. Si no damos motivo para que nos observen, podemos replicar con mayor contundencia cuando consideramos que no se ha actuado correctamente. Si de algo nos enorgullecemos los trouvillenses, es de nuestro apego a las normas de caballerosidad deportiva y la observancia de códigos de conducta. Actuando de manera inadecuada, no hacemos otra cosa que parecernos a quienes criticamos.

Recuerden que está vigente un protocolo de seguridad que contempla el derecho de admisión. Nadie quiere que se llegue a ese extremo.

Por lo expresado es que les reiteramos: hagamos lo posible para que Trouville no reciba sanciones. Y si vienen, y nos parecen injustas, que no haya motivo alguno que pueda entorpecer nuestro justo reclamo.

 

¡Vamos arriba la Roja!